Juguetes educativos de atención temprana (0-6 meses)

En los primeros meses, los instintos son primitivos por lo que es esencial potenciar todos los sentidos del bebé con objetos estimulantes: colores vivos, sonidos suaves y armoniosos, olores agradables y reconocibles, texturas suaves….

No es necesario gastar mucho dinero en juguetes específicos sino que con las cosas que haya en casa, previamente desinfectadas, podemos diseñar estímulos.

Colgar muñecos vistosos sobre la cuna o incluso lazos y cintas de colores pueden ser estimulantes, los olores reconocibles como «olor a mamá» son calmantes, podemos forrar la sillita de juegos o una camiseta que la mamá haya llevado unas horas puesta, con cuidado de engancharla bien para que no se la pueda poner sobre la cara ya que tan pequeños no sabrán zafarse todavía.

Juguetes educativos de atención temprana

Es importante usar materiales limpios y no tóxicos, evitando materiales que puedan contener metales pesados (joyas infantiles que pueden contener plomo, cadmio o arsenio), bisfenol A (incluído en algunos plásticos de biberones), Ftalatos (encontradas en envolturas y bolsas de paquetería) u otros objetos que puedan desprender pinturas o trozos. Objetos de tamaño suficiente para que pueda llevarlo a la boca sin peligro de tragarlo por accidente, con diferentes texturas (suave, rugoso, estriado) para el disfrute y experimentación.

Para evitar estos productos es conveniente, mirar bien las etiquetas, los sellos de calidad de la Comunidad Europea (CE) suele dar fiabilidad, evitar pinturas brillantes, evitar productos baratos sin etiquetado claro, no usar mordedores de PVC ( BPA, Vinilo 3 o V), ni materiales que se fracturan fácilmente como vinilo o cerámica, elegir materiales naturales para las prendas de vestir y mantitas de texturas; algodón, lana, madera sin tratar, etc….confirmar que los peluches no tienen ojos o piezas que se puedan desprender y controlar de que están rellenos, etc.

Nuestro propio cuerpo puede servir como estimulante, el olor de mamá, un masaje relajante, diferentes percepciones táctiles…estimular los sentidos es potenciar el aprendizaje.

Es importante observar al peque y seguir su evolución sin forzar los avances, no nos precipitando avances para los que el cuerpo no está preparado pero si apoyando el proceso. No debemos sentarlo hasta que su espalda esté fuerte y se siente por si solo, debemos propiciar el suelo frente a asientos tipo «bumbo», que pueden ser útiles más adelante para mejorar la atención en una actividad concreta en posición sentado una vez que el niño o niña ya se sostiene por sí mismo. Lo mismo ocurre con el gateo, debemos fomentar la posición boca a bajo el máximo tiempo que el peque aguante ofreciendo estímulos de más cerca a más lejos para que pruebe el arrastre, pero no obligar a gatear si no está motivado, una vez que si haya intención de gateo si podemos apoyar el proceso con un foulard de soporte que motive evitando la frustración inicial, pero por tiempo muy limitado, el peque tiene que conseguirlo por sí mismo y fortalecer sus extremidades.

Y recordar que, no hay un patrón único, el ritmo lo marca el niño/a y las prisas no son buenas, también hay que tener en cuenta que no todos los niños gatean y, aunque es muy bueno a nivel psicomotor, no es necesario que ocurra siempre y lo importante es que el menor adquiera su propia independencia motriz a su modo.

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