Iniciación al porteo

Portear significa llevar a tu bebé pegado al cuerpo, en posición de ranita tanto en el pecho como en la espalda con la ayuda de foulard o mochilas de porteo que dejen tus manos libres para hacer vida normal.

Conseguir un porteo ergonómico y seguro no es sencillo sin conocimientos previos, muchas mochilas son nocivas para el cuerpo del bebé ya que dejan sus piernas colgando y pueden provocar serios problemas en el futuro del desarrollo.

El Porteo reúne todas las ventajas ya que el bebé permanece en continúo contacto con el portador y esto fortalece el vínculo y la sensación de bienestar de ambos. 

Ofrecer ese contacto contínuo  permite que la fisiología de tu bebé “funcione” de manera óptima permitiéndole desarrollar todo su potencial (intelectual, físico y emocional). 

Lo que el porteo ofrece a tu bebé:

• Tu bebé consigue una sensación similar a cuando estaba en el útero:  abrazado por todos lados, con el calor, el olor y los sonidos de mamá (o portador), en  movimiento… por eso reduce su estrés, está más tranquilo y se siente más seguro

• Por tanto, llora menos y está menos nervioso. En brazos, tu bebé se calma antes. Incluso, puedes  evitar que comience el llanto ya que, al estar sobre ti, te será más sencillo identificar sus  señales y actuar en consecuencia antes de que llegue el llanto. 

Concilia mejor el sueño (fundamental para su  desarrollo). Su sueño es además de mayor calidad y de mayor duración.  

• El contacto regula su temperatura. Lo que ayuda al metabolismo del bebé, al funcionamiento de sus sistemas, sus ritmos circulatorio, respiratorio, etc.  son más armónicos. Sin olvidar que estar a una temperatura adecuada, es muy agradable. 

• Tendrá menos cólicos, menos vómitos o regurgitaciones y menos reflujo. Su barriga orientada hacia nuestro cuerpo, el masaje de contacto, el calor corporal y la postura erguida ayudan al funcionamiento del sistema digestivo aún inmaduro  del bebé. Y favorece la expulsión de gases gracias a la postura “ranita”.  

• Llevar al bebé en la postura fisiológica (pelvis basculada, espalda en C y piernas en M)  facilita su desarrollo psicomotor, al cuidar la evolución de su espalda y caderas. Y  como no está con la cabeza apoyada inmóvil sobre algo rígido, previene la plagiocefalia. 

Integrado en la vida diaria. En portabebés tu peque está en contacto con el ambiente  familiar desde una posición segura, por lo que va conociendo la rutina diaria en la que  posteriormente estará inmerso.

Estimulación temprana. El contacto físico y el balanceo al que está acostumbrado desde la concepción le ayuda a descubrir el mundo que le rodea, eligiendo qué estímulo atender y durante cuánto tiempo, lo que mejora su aprendizaje.

• Este movimiento constante contribuye a un mejor desarrollo del sistema vestibular  del bebé, responsable del equilibrio. 

Mejor cuidado. Ningún llanto o queja pasa desapercibido permitiéndonos a los cuida dores atender enseguida sus necesidades. Y más allá: al estar en contacto con nuestro  bebé, aprendemos a identificar e interpretar sus señales, reaccionando con rapidez. Y al  no estar solo, la posibilidad un accidente disminuye drásticamente. 

• Contrariamente a lo que podamos creer (o nos hayan podido decir), los bebés cuyas necesidades se atienden prontamente se convierten en adultos más independientes y seguros, y con mayor autoestima. Esto es debido a que, ya que han sido atendidos convenientemente, se instala en su subconsciente una sensación de sentirse siempre queridos  y cuidados, de merecimiento, base para una autoestima bien desarrollada.  

 • Filtra correctamente la información que recibe. Tu bebé aprende a diferenciar una situación amenazante o de peligro de una que no lo es a través de ti. Algo que un bebé  solito en su cuna podría percibir como una amenaza; si es porteado y el adulto no está  nervioso, el bebé interpreta que no hay motivo de alarma, por lo que se tranquiliza.

Beneficios para el porteador/a:

• Entre el bebé y el portador se fortalecen los vínculos  afectivos (o se restablecen tras una ruptura). Los dos primeros años de vida son fundamentales en el desarrollo afectivo (y mental y físico). Igualmente, el porteador conoce a su bebé mucho mejor,  llegando a anticiparse a sus necesidades. 

Integración del papá (y cuidadores secundarios). En los primeros meses puede ser difícil que el padre encuentre su lugar. El porteo ayuda a que el papá atienda mejor al bebé, así como que el bebé le reconozca. El padre es y se siente una figura importante para su hijo o hija desde los primeros días de vida.

• Si hay contacto entre bebé y  mamá, se segregan dichas hormonas lo que facilita la lactancia. Además, al estar el  bebé cerca del pecho, las ocasiones de mamar se elevan. El bebé puede mamar siempre  que necesite o quiera, a libre demanda de verdad. 

• En contacto, el equilibrio hormonal de la madre es el adecuado para  criar y atender las demandas del bebé. Esto previene los procesos de depresión post parto y, en definitiva, hace la crianza más sencilla

• Como favorece el conocer al bebé y la identificación temprana de señales que facilitan el cubrir sus necesidades, el bebé está más satisfecho y sube la autoestima de los cuidadores gracias a estas experiencias positivas y satisfactorias. 

• La vida del adulto no se paraliza. Podemos salir a dar un paseo o bajar a tomar un café con el bebé dormido. No dependes de nadie para que te  ayude a preparar algo de comer mientras calmas a tu bebé. Ya no te da pereza bajar a  por el pan con tal de no montar el carro… En definitiva, recuperas tu autonomía

• Es más cómodo atender las tareas habituales, fuera y dentro del hogar, ya que tenemos  las manos libres. Podemos, por ejemplo, atender a nuestro hijo mayor sin dejar de  atender al bebé, lo que rebaja nuestro nivel de estrés y minimiza los celos. Un portabebés nos permite calmar a un bebé que llora sin dejar de lado otras obligaciones, lo que al final del día se traduce en más “tiempo libre”.  

Movilidad, tanto en medio rural como en urbano, allí donde el carrito no puede llegar  (o no le dejan llegar), los cuidadores se desplazan con facilidad y seguridad gracias al  portabebés.  

• Un portabebés es mucho más cómodo y respeta mejor nuestro cuerpo que llevar al  bebé en brazos. El portabebés reparte el peso entre espalda, cintura y/o caderas mientras que llevarles en brazos no. Por otro lado, un uso adecuado del portabebés re percute en una higiene postural correcta que, al ir aumentando gradualmente el peso  del bebé, puede ayudar a un desarrollo armonioso de la musculatura, una especie de  ejercicios de rehabilitación o gimnasio. 

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