Alimentando a mi retoño. Reflexiones y consejos que me fueron útiles

En este artículo hablaré sobre la lactancia materna y alimentos útiles para la primera etapa. Alimentos a partir de los 6 meses, y otros que se puede seguir usando más adelante.

A lo largo del crecimiento de mi hija (que en la actualidad ya tiene 32 meses), he ido descubriendo y probando estos productos; y me han resultado útiles para complementar su nutrición y alimentación. También algún consejo que me hubiera gustado escuchar de mi matrona o pediatra y que no obtuve en su momento.

Durante el embarazo, siempre es bueno ir informándose sobre ciertas cosas (sin obsesionarse). A mi, una lectura amena que me hizo pensar en ocasiones y reír en otras, fue la del libro «Que se puede esperar cuando se está esperando«, de Heidi Murkoff.

«Qué se puede esperar cuando se está esperando». Heidi Murkoff (Click para comprar en Amazon)

Lactancia materna

La primera decisión que tomé como madre, fue una de las más importantes para la salud de mi recién nacida. La posibilidad de darle lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Es algo que recomienda la OMS, pero que, a la hora de la práctica, no es ni mucho menos sencillo de conseguir. En muchas ocasiones, ni siquiera es una decisión de la propia madre, sino algo impuesto por la presión social, situación de parto o demás problemáticas añadidas. Por lo que, si en tu caso, por las razones que sean, no puedes ofrecer lactancia materna, no te obsesiones. Hay productos en el mercado perfectamente preparados para alimentar bien a tu bebé. Lo que sí es importante es poder darle el cariño y vínculo a través del contacto físico. Igual que si le ofrecieras tu pecho mientras toma el biberón.

Una vez pasada la etapa de lactancia exclusiva, corresponde a los padres decidir qué tipo de alimentos ofrecer a su peque. Si estos serán de forma triturada o entera (o en mi caso mixta). A su vez, será decisión del peque llevarlos a la boca con más o menos entusiasmo.

Fruta

En mi caso, y después de empaparme de los grandes conocedores, con lecturas como: «Se me hace bola» de Julio Basulto. «Comer Amar Mamar» y «Mi niño no me come», ambos del pediatra Carlos González. Y muchos otros. Comenzamos muy emocionadas ambas con la introducción a las frutas. Decidí ofrecerle primero la fruta entera para poder reconocer la textura con la mano y boca. Pero al observar que mi hija tenía poco o nulo interés por comer algo que no procediera de mi cuerpo, decidí completar esta experimentación con de purés.

Es importante saber cómo cortar las porciones para ayudar al peque a manipular los alimentos

He de explicar aquí, que mi pequeña estaba perfectamente preparada para este periodo, ya que cumplía todos los requisitos exigibles para la introducción en el mundo del BLW (Baby-led weaning), del que tanto había leído. Tenía mucho interés por probar, pero solo eso, probar, no alimentarse. Ella asociaba que si tenía hambre, lo que le saciaba era el pecho, y no tenía intención de que nada lo sustituyese.

Comenzamos por re-chupetear la fruta, pero poco o nada pasaba de la garganta al estómago. Algo muy frustrante para una madre primeriza, que ofrecía de todo y más. Iba viendo pasar los días, semanas, meses… sin que su hija asimilara este nuevo modo de alimentación. Así que a base de paciencia y mucho pecho (y la gran ayuda de las profes de su escuela infantil), fuimos introduciendo nuevos alimentos y creando rutinas que respetasen el ritmo de la peque. También hay que destacar que este proceso se juntó con la sospecha de alguna intolerancia, por lo que tuvimos que ir más lentos y hacer una serie de pruebas que a día de hoy no son del todo concluyentes… Pero mi peque actualmente es buena comedora gracias al esfuerzo de su entorno y de ella misma.

Es importante tener en cuenta los productos frescos del mercado para poder escoger producto fresco y a poder ser de producción local.

En este periplo os puedo recomendar ciertos alimentos de fácil adquisición en supermercados, que nos sirvieron y gustaron a ambas para ir «capeando el temporal». Siempre hay que tener en cuenta que los nutrientes esenciales los aportan las frutas y verduras en su forma más natural. Es decir, cocidas al vapor sin aditivos o en crudo (si su textura lo permite).

Cereales

Después de la introducción de frutas y verduras se recomienda empezar con los cereales sin gluten como arroz, copos de trigo sarraceno, legumbres, quinoa, maíz… El maíz se encuentra en los tan conocidos «gusanitos», pero se debe tener prudencia en su consumo por el exceso de sal de los mismos. Hay que tener en cuenta que un bebé no debería tomar sal hasta el primer año. Si existe alguien cocinitas en casa (no es mi caso), hay una marca de harinas y demás preparados sin gluten, Dr. Schar. Podéis encontrarla a la venta en múltiples supermercados (Gadis, Froiz…) y con un gran surtido de productos sin gluten.

A continuación una imagen para reconocer de un vistazo que productos contienen gluten.

Cereales con y sin gluten

Una gran marca de producto ecológico para los inicios es HIPP, de la que poco a poco va aumentando su conocimiento. Otra muy vendida en tiendas ecológicas en HOLLE y más conocida es SMILEAT. Existen marcas que están viendo la competencia y empiezan a sacar productos bio como los Naturnes bio de Nestlé. Esta es una buena opción si no consigues las otras marcas, pero tiene más aditivos. Incluso hay supermercados que están empezando a sacar su propia marca, como Día, Carrefour, Lidl y Mercadona, que yo conozca, aunque seguramente haya más.

Galletas

Una vez introducido el gluten, existen unas galletitas parecidas a las de los perros, pero que están muy buenas. Tienen forma alargada, para facilitar la sujeción del peque y se deshacen con la saliva. Eso sí, suelen venir cargaditas de azúcares. Además, existen en el mercado diferentes opciones como las galletas de espelta, galletas integrales o incluso copos de avena para deshacer en leche y hacer porridge de avena (una especie de puré espeso que a los peques les suele gustar).

Porridge de avena (Gachas)

Unas galletas ricas y atractivas son las Cookienss. Tanto a la vista, por su forma de dinosaurios, como al leer sus componentes. Son nutritivas y no añaden azúcares ni edulcorantes. El problema es que son muy difíciles de encontrar en supermercados y muy fáciles de confundir con otras de aspecto similar (y mucho más cargadas de aditivos).

Una forma ideal de calcular la cantidad de comida aproximada que le hace falta a tu peque, es saber el tamaño de su estómago según su etapa evolutiva. Al nacer es del tamaño de una cereza y crece muy rápidamente durante el primer mes de vida, para luego estancar su crecimiento e ir mas gradualmente.

Tamaños del estómago

También se debe tener en cuenta para los adultos.

Nutrientes

Si, como es mi caso, el peque es del grupo de los llamados bebés de bajo peso (o percentil bajo), y quieres optimizar la ingesta calórica sin dejar de comer alimentos ricos y saludables, te aconsejo optar por los cereales, frutos secos (siempre en pasta o polvo hasta los 3 años) y frutas más calóricas: aguacate, patata, dátiles, mango, plátano, cacahuetes, cereales que se presentan en grano o en polvo para evitar atragantamientos, leche entera, nueces, chocolate negro, ciruelas pasas y uvas.

Para optimizar la absorción de calcio, por supuesto está la leche, pero además aportan calcio el tofu, legumbres (lentejas, habichuelas, garbanzos), chia, naranjas, brócoli, espinacas, judías, higos, boniato, perejil, zanahoria, calabaza, repollo, almendras, quinoa, tomate, rúcula y algunas algas como la espirulina.

Espirulina (Alga en polvo)

Algunos alimentos ricos en hierro son: soja, judía blanca, lentejas verdes, tofu, amaranto, garbanzos, guisantes, champiñón, quinoa, espinacas, remolacha, pan integral, calabaza, tahini, chia, col rizada, bayas de Goji, patata, pimiento rojo, semillas de girasol, naranja y kiwi.

Alimentos ricos en proteína tenemos: harina de lenteja seca, semilla de calabaza, mantequilla de cacahuete, almendras, pistachos, semilla de lino, anacardo, avena, habas de soja, chia, tofu, avellana, nueces, pan integral, lentejas, garbanzos, habichuela roja, nueces pecanas, habas blancas, nueces de macadamia, guisantes, quinoa, espinaca y patata

En mi caso, también debido al bajo peso, mi pediatra a los 8 meses me recomendó completar la cantidad de lácteo, además del pecho, con un vasito de leche de crecimiento a la mañana y a la noche. La leche entera es buena, pero la enriquecida para niños era buena en mi caso por buscar el aumento de peso. Para ello nos decantamos por la marca Puleva crecimiento 2 y luego 3.

A partir de los 2 años ya pudimos pasar a la leche entera normal. Algo que nos ayudó ya que no toleraba tetinas artificiales, por lo que no bebió nunca por biberón. Por vaso se hacía algo latoso, así que optamos por las bolsitas rellenables y reutilizables. Yo compré unas en un supermercado ecológico de mi zona, pero imagino que hay infinidad de modelos. Mientras tenga los sellos de calidad europea y estén libres de BPA servirán.

En relación a los lácteos, una buena opción es comenzar por los yogures ecológicos y sin azúcar. Una vez que se ofrece uno azucarado, ya no hay vuelta atrás. El consumo de azúcar en nuestra sociedad es elevado, por lo que cuanto más retrasemos su introducción en la alimentación del menor, más saludable será esta. Una de mis marcas favoritas, por ser gallega y muy transparente, es Xanceda. Cada vez tienen más variedad de productos y sabores, con una textura muy cremosa. Pero hay otras marcas buenas en el mercado, cuestión de gustos.

Hay mil productos en el mercado aún por descubrir, os invito a vivir la experiencia con paciencia, positividad y mucho sentido común.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.