Intolerancias, reflexión como afectada

Una intolerancia es la incapacidad de un organismo para resistir y aceptar el aporte de determinadas sustancias, en especial alimentos o medicamentos.

Intolerancias

Cuando pasas una larga temporada con malestares sin saber muy bien porqué, te hinchas, engordas sin sentido, no te sientes a gusto con tu figura y no encuentras solución a tus ardores y por fin te diagnostican la intolerancia es como una ventana que se abre y explica que no estabas haciendo las cosas mal, sino que tu cuerpo estaba dañándose y no sabías el motivo.

En mi caso, me diagnosticaron celiaquía cuando tenía 34 años y después de un embarazo y una extracción de vesícula poliquística, y una niña de 2 con problemas estomacales desde que nació, ella también resultó ser celíaca y fue diagnosticada poco después, por lo que su evolución está siendo muy rápida y pasó de ser mal comedora a comer estupendamente.

Sinceramente, aún no se si he sido celíaca toda la vida o si me cambió el metabolismo con el embarazo, pero desde bien pequeña he sido muy mala comedora, he tenido siempre la tripa hinchada por muy delgada que estuviera, de pequeña el médico dijo que era intolerante al pescado, pero con el tiempo se me pasó, y mi madre siempre cuenta las peleas que teníamos para comer a pesar de que ahora como estupendamente, y estoy «bien mantenida».

En la universidad tuve mi primer desarreglo metabólico, si es verdad que cambié la forma de comer por una menos saludable, como cualquier estudiante de primer año que no sabe cocinar, pero no fue ahí cuando tuve las peores molestias estomacales, justo durante el embarazo tuve dos cólicos que me llevaron a urgencias, nadie sabía que era lo que me pasaba, hasta que 6 meses después de dar a luz me ingresaron de urgencia para extirparme la vesícula por estar repleta de piedras, ahí empezó mi odisea estomacal con malestares desde el inicio, aún haciendo dieta estricta, finalmente un año después me diagnosticaron la celiaquía, y aunque estoy mucho mejor, es probable que sea intolerante a más cosas porque el bienestar no es completo.

A nivel social, tener una intolerancia es limitante, es difícil ir a cualquier local ya que no siempre se tienen en cuenta las intolerancias y en mi caso, la contaminación cruzada, a pesar de que el sitio diga estar adaptado, muchas veces se nota. Y la gente, incluida la mas cercana, suele tener dificultades para entender que una simple miguita que caiga en tu zona puede provocar un malestar estomacal incómodo que te hace estar incómoda.

Durante la cuarentena, sin salir de casa ni a tomar un café a casa de un familiar es cuando por fín he podido tener unas digestiones normales por mas de una semana seguida, y eso que llevaba ya un año sin consumir en ningún sitio donde no tuviera alta sensación de seguridad, porque alguno del personal fuera intolerante por la empatía que eso puede favorecer.

La mayoría no tiene toda la información y formación necesaria, así es como mi madre por ejemplo, con buena fe y queriendo hacerlo lo mejor posible, a día de hoy sigue cometiendo errores en la cocina que me hacen estar alerta cada vez que vamos, no solo el trigo lleva gluten y los etiquetados no son lo suficientemente claros.

La educación debería empezar en la escuela, la alimentación ya forma parte del currículum pero debería enseñarse más específicamente que son las intolerancias y la importancia de evitar la contaminación cruzada, también la legislación debería ser más estricta con los productos y el etiquetado. Así todo sería más sencillo.

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